Carta enviada a El Mercurio por el profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Claudio Rolle, el viernes 19 de agosto de 2011, que hasta la fecha no ha sido publicada

Señor Director

Un grupo de académicos de la Universidad Católica ha manifestado a través de una carta publicada el día 19 de agosto su visión del conflicto estudiantil, señalando su preocupación y, me atrevería a decir, sus temores.

Se trata sin duda de una expresión legítima y forma parte de juego democrático del que participamos todos. E implica, a nuestro parecer, otra conquista del movimiento ciudadano por la educación, toda vez que incorpora voces que –hasta ahora- parecían jugadas por la estrategia de la negación o la indiferencia.

Se plantea en dicha carta que existe “una falta de control del movimiento estudiantil por parte de sus líderes, que los ha llevado a extremar sus demandas y a insistir en medios de acción que inevitablemente conllevan desórdenes completamente previsibles y dañan a terceros inocentes”, sin reconocer la tarea de conducción de un movimiento que canaliza la inquietud y el desasosiego frente a un sistema que a treinta años de su implantación se encuentra en una gravísima crisis. Asimismo, parecen querer desconocer la legitimidad de las resoluciones de la mayoría de los centros de estudiantes de la Universidad Católica que, en los últimos días, han votado paros, expresando así una de las varias formas de compromiso con la reforma de la educación y las vías de movilización que vienen desarrollando desde hace muchas semanas. La ciudadanía puede, por otra parte, hacerse una idea del modo de actuar de los dirigentes estudiantiles revisando sus intervenciones en el Senado o considerando la pacífica marcha de los paraguas, expresiones recientes de este movimiento.

No sólo los estudiantes de la UC han manifestado compromiso con esta causa y preocupación e interés por la construcción de un escenario futuro más justo y solidario en materia de educación, velando por la calidad y por el fin de los abusos que el sistema actual permite en sus diversos niveles. De hecho, desde fines de junio, un numeroso grupo de académicos de varias Facultades de la Universidad Católica suscribimos una declaración donde nos manifestamos comprometidos con la transformación de la educación en Chile y expresamos nuestra disposición a realizar una contribución eficiente y meditada al debate público. A diferencia de quienes firman la carta de ayer, quienes suscribimos la declaración del 29 de junio (ver la declaración) reconocemos que nuestros estudiantes, y en particular la FEUC y sus dirigentes, están haciendo una gran contribución al enriquecimiento del debate público, a la vez que desempeñándose muy responsablemente.

Invitamos a leer nuestra declaración de fines de junio, reafirmando nuestra convicción de que no se puede ni debe minimizar una crisis como la actual por ninguna vía, sea esta la de la ignorancia, la del olvido o la del desprecio o la caricatura, tan fáciles de esgrimir.

Parte importante de la riqueza de la vida en una universidad pluralista como la nuestra, y de un país que construye cultura democrática y busca una mayor participación ciudadana, está en el hecho de que podemos sostener posiciones muy diferentes sobre diversos argumentos, y en este caso en torno al diagnóstico sobre la crisis de la educación y las posibles vías de superación de ella.

Por esto, los doscientos profesores que suscribimos la primera declaración de académicos de nuestra universidad sobre estos temas, presentamos ante la opinión pública una visión diferente de la que los noventa profesores firmantes ayer esbozaran sobre el movimiento estudiantil. Ratificamos el reconocimiento de la legitimidad y pertinencia de este movimiento, reconocemos en el desempeño de la FEUC una acción responsable y generosa, y comprometemos nuestro mejor empeño en la promoción del intercambio de ideas y propuestas sin temor a la confrontación de ellas ni miedo ante el futuro.

Claudio Rolle

Profesor

Instituto de Historia

Pontificia Universidad Católica de Chile

Anuncios