Nuestro propósito como Académicos de la U.C. es colaborar desde nuestros saberes en la renovación profunda del sistema educacional chileno desde la institución que nos cobija. Somos personas diversas que hemos acogido el llamado del movimiento estudiantil  porque lo vemos en consonancia con la misión de nuestra universidad.

No apoyamos la toma  realizada en el Campus San Joaquín  la noche del 25 de agosto y tampoco,  la brutalidad del desalojo. Como comunidad universitaria deberíamos ser capaces de resolver nuestros conflictos sin hacer uso de la fuerza pública salvaguardando nuestra independencia, el claustro universitario, pero sobre todo, y como expresamos en nuestra declaración anterior, la integridad de nuestros estudiantes. En este sentido, toma y desalojo, no siendo equivalentes en cuanto a fuerza, son acciones que radicalizan a nuestra comunidad y no contribuyen a la cohesión que necesitamos para el objetivo que nos une: mejorar la equidad y la inclusión social a través de la educación.

Es necesario señalar que esta toma pasó por sobre toda norma de convivencia democrática y participación ciudadana: no fue avalada por un proceso de votación ni por los centros de estudiantes. Asimismo, su declaración no expresa  la actitud general de autoridades y profesores. Apoyamos enfáticamente a la FEUC como dirigentes responsables y legítimamente elegidos.

Llamamos a todos los actores de nuestra comunidad a asumir sus responsabilidades actuando con serenidad, dignidad y respeto, rechazando toda forma de violencia. Reconocemos que ha sido una noche amarga, un fracaso para nuestra comunidad, pero más que buscar responsables invitamos a continuar a todos los que somos parte de la universidad a reconstruir confianzas, mantener el diálogo, “alta la frente” ante la adversidad.

Académicos UC

Anuncios