Estimado profesor Rojas:

1. Nuestra declaración se refiere a Ud. personalmente y está firmada por sus autores y adherentes, que es lo propio de la vida civilizada. Si de diálogo se trata, Ud. no habría publicado una opinión para ser leída por millones de anónimos ciudadanos.

2. Cuando alguien expone sus opiniones en un medio público y masivo, es legítimo que se le emplace por la misma vía.

3. Del mismo modo, una vez publicada una opinión, no es necesaria advertencia alguna para contestar. ¿O acaso habría que pedir alguna autorización?

a. Nadie se arroga nada, excepto ejercer el mismo derecho que Ud.: publicar una opinión, la que en este caso importa una enérgica condena. El término “condena”, convendrá Ud., no tiene necesariamente connotaciones judiciales, aunque sí éticas y morales.

b. El lenguaje descalificador es consecuencia de su propia entelequia, repleta de sofismas, puesto que al justificar crímenes de sangre (cometidos, ocultados o ignorados por quienes Ud. aparenta apoyar), haciendo recaer la responsabilidad de esas depravaciones en las propias víctimas (sin hipócritas comillas), quienes pudieron ser juzgadas y castigadas con apego al derecho, incurre Ud. en una doble falta, inexcusable en un abogado cristiano.

c. Por lo anterior, no hay distorsión alguna en nuestra lectura: Ud. efectivamente hace una apología de la muerte de miles de chilenos, con el agravante de confundir grupos de resistencia armada con los miles de ciudadanos comunes (campesinos, jóvenes, mujeres) que enfrentaron tortura o encontraron la muerte.

4. Celebramos que ahora, después de haber publicado su opinión, esté Ud. dispuesto a iniciar un diálogo racional.

a. Hemos leído su columna con el mayor rigor. Usted, en cambio, omite en su argumento los métodos represivos de la dictadura, reñidos con el honor militar, con las convenciones internacionales de guerra y con los principios más elementales del justo proceso, incluida la “desaparición” de cadáveres para evitar dar cuenta de la arbitrariedad y la crueldad. Como abogado y profesor titular, ¿por qué no se refiere a este particular aspecto de la eufemística “guerra” que Ud. denuncia?

b. Ya que Ud. no consideró pertinente invocar su propia obra en dicha columna de opinión, tampoco es del caso que nosotros recurramos a ella. Lo que aquí se comenta es un breve escrito suyo publicado en un periódico.

c. No tenemos intención de analizar su próxima obra, a no ser que la reproduzca en la prensa.

d. En una universidad que se precie de tal, todos tienen derecho (deber, en realidad) de investigar y fijar postura, y todas las opiniones están sujetas a debate. Otra cosa es reaccionar a un texto hecho público.

5. Finalmente, en respuesta a sus comentarios personales:

a. Nos alegra que no nos guarde rencor, que es cosa muy mala. Es paradójico, sin embargo, que Ud. nos declare su perdón, cuando los ofendidos en carne viva somos nosotros. Ese recurso retórico es conocido como Falacia del Victimismo.

b. Hacemos un público reconocimiento a los cientos de profesores de esta gran universidad que han adherido al repudio a su columna de opinión. Igualmente felicitamos a la FEUC (recién electa democráticamente) por su inmediato y similar repudio. Todos estamos atentos a la defensa de nuestras libertades y, muy particularmente, de la verdad.

Carlos Aguirre, Escuela de Construcción Civil

Francisco Albornoz, Escuela de Teatro

Eduardo Agosín, Facultad de Ingeniería

Lorena Amaro, Instituto de Estética

Soledad Aravena, Facultad de Letras

Carolina Becerra, Facultad de Matemáticas

Javier Cancino, Escuela de Diseño

Andrea Chignoli, Facultad de Comunicaciones

Valeria Cofre, Facultad de Letras

José Pablo Concha, Instituto de Estética

Marcela Cornejo, Escuela de Psicología

Mauricio Cortés, Instituto de Música

Felipe Court, Facultad de Ciencias Biológicas

Patricio Cumsille, Escuela de Psicología

Joaquin De Cea, Facultad de Ingeniería

Rodrigo De la Iglesia, Facultad de Ciencias Biológicas

Claudia Drago, Facultad de Educación

Patricia Espinosa, Instituto de Estética

Paula Errázuriz, Escuela de Psicología

Angélica Farías, Escuela de Enfermería

Eduardo Fermandois, Instituto de Filofofía

Luis Flores, Facultad de Educación

Xavier Figueroa, Facultad de Ciencias Biológicas

Gisela Frick, Facultad de Arquitectura

Ricardo Fuentealba, Escuela de Arte

Daniela Fuentes, Escuela de Enfermería

Gonzalo Gallardo, Escuela de Psicología

Eugenio Garcés, Escuela de Arquitectura

Ricardo Giesen, Facultad de Ingeniería

Milena Grass, Escuela de Teatro

Sebastián Gray, Escuela de Arquitectura

Carlos González, Facultad de Letras

Sergio Gutiérrez, Facultad de Ingeniería

Rocío Hidalgo, Facultad de Arquitectura

Loreto Holuigue, Facultad de Ciencias Biológicas

Pablo Julio, Facultad de Comunicaciones

Andrés Kalawski, Escuela de Teatro

Mariane Krause, Escuela de Psicología

Edmundo Kronmuller, Escuela de Psicología

Ana María Leñero, Facultad de Física

Gloria Martínez, Escuela de Teatro

Patricio Miranda, Escuela de Trabajo Social

Cristián Morales, Instituto de Música

Germán Morales, Escuela de Psicología

Felipe Moreno, Facultad de Letras

Andrés Moreira, Instituto de Geografía

Carmen Olivari, Escuela de Psicología

Cristián Opazo, Facultad de Letras

Juan de Dios Ortúzar, Facultad de Ingeniería

Marcela Oyadenel, Facultad de Letras

Olof Page, Instituto de Filosofía

Rodrigo Pérez de Arce, Facultad de Arquitectura

Carlos Portales, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas

Patricia Raquimán, Facultad de Educación

Rolando Rebolledo, Facultad de Matemáticas

Carolina Rojas, Escuela de Trabajo Social

Diego Romero, Facultad de Física

Gabriela Rubilar, Escuela de Trabajo Social

Cristián Salas, Facultad de Química

Olaya Sanfuentes, Instituto de Historia

Christian Sebastián, Escuela de Psicología

Daniela Serra, Instituto de Historia

Mike van Treek, Facultad de Teología

Laura Valledor, Facultad de Educación

Rodrigo Varas, Facultad de Ciencias Biológicas

Ruby Vizcarra, Facultad de Educación

Pablo Whipple, Instituto de Historia

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