A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA:

La violenta interrupción del acto de celebración del día del funcionario, la mañana del viernes 1 de agosto en el Campus San Joaquín, nos parece grave, lamentable e inaceptable. Se trata de una situación en la que se han perdido las normas de respeto básico y se ha ofendido seriamente a la comunidad universitaria, incluyendo a las autoridades de la U.C. y muy especialmente a los trabajadores de ella.

Cualquier forma de violencia nos parece condenable e injustificable, dañina para la vida de una comunidad y ciega en sus posibilidades de lograr entendimiento y convivencia en un marco de respeto y justicia, que es otro nombre de la paz.

Consideramos ineludible para quienes somos académicos de esta Universidad preguntarnos dónde y por qué se originan estas formas de violencia; reflexionar sobre las responsabilidades compartidas en la generación de una escalada en un conflicto laboral que no parece haber sido conducido adecuadamente por todas las partes involucradas, plantearnos de qué manera podemos contribuir a la compresión de lo que está en juego en ese conflicto puntual y, de manera más amplia, cómo entendemos nuestra comunidad y sus formas de convivencia.

Para quienes trabajamos en la UC es una obligación moral no ser indiferentes ante lo que le sucede a otros trabajadores de esta misma universidad, hacer un esfuerzo por comprender las razones de este conflicto y por qué se ha radicalizado.

Hay muchas preguntas, demandas legítimas y urgentes que parecen no haber recibido la debida atención y que en cierto modo han sido silenciadas. La opción por la violencia y el cierre al dialogo sólo perjudica la búsqueda de un trato fraternal, solidario y justo en la solución de ese conflicto. Radicaliza posiciones sin ofrecer propuestas sólidas, perjudica e impide el desarrollo del dialogo y establece un pésimo precedente al perderse el respeto, esencial para una convivencia honesta y sincera.

La comunidad universitaria, a través de varios sindicatos, estudiantes y profesores, solidarizamos con la causa de los trabajadores de la Clínica de San Carlos y esperamos que se avance con prontitud para solucionar una prolongada huelga que angustia a más de trescientas familias de nuestra comunidad. Es propio de la vida de comunidad que se generen desacuerdos y conflictos, pero también lo es que seamos capaces de empeñarnos en solucionarlos en conjunto, con generosidad y respeto mutuo.

Junto con condenar decididamente la agresión a las autoridades y funcionarios de la UC, queremos plantear como un desafío común e ineludible una reflexión sobre la génesis de estas acciones que hemos condenado.

Es el momento de invitar a las autoridades y a los trabajadores involucrados a plantear una revisión de los dichos, los actos y las omisiones que se han dado en el desarrollo de esta huelga que se alarga preocupantemente. No es un problema de un grupo sino de todos nosotros, que conformamos un cuerpo, una comunidad que comparte valores y que desea seguir creciendo junta.

Es necesario comprender que en estos actos violentos se expresa un síntoma de la desesperación y la angustia que una huelga prolongada genera, y más aún cuando hay acusaciones de malas prácticas que desconciertan y contribuyen a que crezca la desconfianza mutua.

Esperamos que los trabajadores puedan legítimamente defender sus derechos y plantear sus puntos de vista y demandas, con garantías y sin temores, pudiendo expresarse con libertad y la confianza de quién se siente respetado y comprendido. También esperamos que las autoridades de la universidad atiendan este conflicto con prontitud y con voluntad de comprensión del conjunto de demandas que no solo tienen que ver con dinero sino con las formas de reconocimiento e integración a la vida de la universidad.

La experiencia vivida hace cerca de dos años en otro conflicto en el sector de salud parece haber enseñado poco y consideramos que en esta oportunidad no podemos dejar de hacer aprendizajes y pensar en convertir este hecho lamentable en un punto de inflexión.

Proponemos iniciar un dialogo laboral al interior de la universidad en el que participen todos los miembros de nuestra comunidad, permitiendo que se reorienten las relaciones laborales, apuntando a la recuperación de la confianza, la transparencia y el respeto mutuo. Se trata de una propuesta que se funda en la riqueza que nuestra universidad tiene en su interior, que valora la diversidad y la multiplicidad de miradas, evitándonos así el actuar reaccionando frente a coyunturas, generando políticas y prácticas que permitan una vida mejor en nuestra comunidad, fundada en los valores que la sostiene y que explicita su declaración de principios.

Académicos UC

Francisco Albornoz, Escuela de Teatro

Lorena Amaro, Instituto de Estética

Soledad Aravena, Facultad de Letras

Macarena Baeza, Escuela de Teatro

Waldo Bustamante, Escuela de Arquitectura

Javier Cancino, Escuela de Diseño

Rodrigo Cánovas, Facultad de Letras

Francisco Chateau, Escuela de Arquitectura

Mauricio Cortes, Instituto de Música

María José Cot, Instituto de Historia

Felipe Court, Facultad de Ciencias Biológicas

Rodrigo del Río, Facultad de Química

Rodrigo de la Iglesia, Facultad de Ciencias Biológicas

Alejandro Durán, Escuela de Diseño

Lucrecia Enríquez, Instituto de Historia

Eduardo Fermandois, Instituto de Filosofía

Luis Flores, Facultad de Educación

Valerio Fuenzalida, Facultad de Comunicaciones

Daniel Gallo, Escuela de Teatro

Eugenio Garcés, Facultad de Arquitectura

Sebastián Gray, Facultad de Arquitectura

Margarita Greene, Facultad de Arquitectura

Andrés Grumann, Escuela de Teatro

Rebeca Guzmán, Facultad de Teología

Cristián Hodge, Facultad de Teología

Ximena Illanes, Instituto de Historia

Maria Rosa Lissi, Escuela de Psicología

Pablo Marquet, Facultad de Ciencias Biológicas

Paula Miranda, Escuela de Trabajo Social

Juan de Dios Ortúzar, Escuela de Ingeniería

Rodrigo Pérez de Arce, Facultad de Arquitectura

Carlos Portales, Escuela de Administración

Gerardo Pulido, Escuela de Arte

Rolando Rebolledo, Facultad de Matemáticas

Alfredo Riquelme, Instituto de Historia

Horacio Rivera, Escuela de Construcción Civil

Claudio Rolle, Instituto de Historia

Gabriela Rubilar, Escuela de Trabajo Social

Cristian Salas, Facultad de Química

Olaya Sanfuentes, Instituto de Historia

Daniela Serra, Instituto de Historia

Mike van Treek, Facultad de Teología

Ignacio Villegas, Escuela de Arte

Pablo Whipple, Instituto de Historia

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