Declaración de Académicos UC por la Reforma de la Educación ante la violencia policial contra estudiantes de la Universidad

Etiquetas

, ,

Nuestra comunidad está herida. Lo está también el país con los nuevos episodios de violencia policial que se han verificado el día 21 de mayo en Valparaíso. Un estudiante de la Facultad de Letras de nuestra universidad, Rodrigo Avilés, ha resultado gravemente herido, con riesgo de vida, como resultado de la acción de las Fuerzas Especiales de Carabineros. Esto en el contexto de la respuesta desproporcionada y abusiva con que se buscaba reprimir las manifestaciones de protesta de estudiantes.

Los relatos de los testigos y los registros visuales de las circunstancias de la agresión son sorprendentes dada la persistencia, rayana en el ensañamiento, con que los carros lanza agua golpearon al joven Rodrigo Avilés.

Según testigos, Rodrigo fue derribado dos veces por el potente golpe del agua y fue dejado abandonado en la calle, siendo asistido en primera instancia por un observador de derechos humanos y por un estudiante de la Universidad Alberto Hurtado, quién fue detenido mientras le prestaba esta ayuda. Finalmente, como se puede apreciar en registros de video, cuando estaba siendo auxiliado por civiles el carro lanza aguas continúa mojando con chorros de agua al herido y a quienes prestaban ayuda a Rodrigo. Otros dos estudiantes de la UC, Daniela Carvacho, del Instituto de Historia y Pablo Contreras, de la Facultad de Ciencias Sociales, fueron detenidos y golpeados por varios funcionarios policiales.

Se trata de una conducta reprobable por las dimensiones de abuso de autoridad en la tarea de preservar el orden público, agravada por faltas que son elocuentes como el no asistir a un herido y el haber impedido que otras personas lo asistieran. Este comportamiento no solo es inadecuado, sino particularmente grave dada la responsabilidad que la policía tiene en el resguardo de la seguridad y la vida de las personas.

Como académicos de la UC consideramos que esta violenta e irresponsable conducta lesiona no solo a Rodrigo Avilés y a los otros dos estudiantes, sino también a toda nuestra sociedad. Emplazamos a todos los actores sociales para que reaccionemos frente a los casos en que las dimensiones de legítimo disenso y de manifestación de opiniones, ideas y propuestas de interés y relevancia pública son reprimidas de manera abusiva y prepotente sin las consideraciones propias de la vida en sociedad.

Se trata de estudiantes comprometidos con una causa noble. Uno de ellos ve hoy en peligro su vida y por ello no podemos quedar indiferentes frente a esta realidad. Es necesario que este tipo de conductas impropias y desmedidas terminen y que quienes son responsables del orden público establezcan con claridad cuáles son los criterios para esa tarea. Creemos, además, que la investigación sobre estos hechos debe ser llevada por la justicia ordinaria y no la justicia militar, para que puedan asumirse realmente las responsabilidades ante la acción que tiene en peligro la vida de Rodrigo Avilés.

Creemos que es parte de nuestra tarea de formadores de personas a través de la educación universitaria manifestar claramente que no nos parece justo ni legítimo que se intente preservar el orden público reprimiendo desmedidamente y buscando provocar terror entre personas que se manifestaban a rostro descubierto y sin realizar desmanes.

Queremos contribuir a la reforma de la educación en el país y para ello es necesario garantizar las condiciones de discusión, debate y expresión con respeto y resguardo de la dignidad de las personas. Las autoridades policiales deben modificar su comportamiento y asumir la responsabilidad que les cabe en el comportamiento de las fuerzas especiales.

No tememos seguir luchando por una reforma de la educación en Chile y consideramos parte de nuestra responsabilidad pública denunciar los abusos. Manifestamos nuestra solidaridad y aprecio a Rodrigo Avilés y a los otros estudiantes maltratados y esperamos que Rodrigo se recupere sin secuelas. Así también expresamos nuestro reconocimiento a todos los integrantes de nuestra comunidad UC comprometidos con el servicio al país y a las causas de interés público, en especial las referidas a la educación.

Santiago de Chile, mayo 23 de 2015

Académicos UC por la Reforma de la Educación.

Anuncios

Declaración sobre el caso del profesor Costadoat

Etiquetas

La noticia nos sorprende y desconcierta: el Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile ha decidido no renovar al P. Jorge Costadoat la misión canónica para enseñar en la Facultad de Teología. La mayoría de nosotros se ha enterado del hecho hace apenas un par de días. Antes de emitir esta declaración hemos hecho el esfuerzo por reunir los antecedentes disponibles, a fin de no cometer la imprudencia de reaccionar apresuradamente y sin la debida información. Por otro lado, tampoco queremos dilatar en exceso nuestra respuesta. El caso es sencillamente demasiado grave.

Quienes firmamos esta declaración no podemos entender muchas cosas. Por de pronto, nos preguntamos por el sentido de una Facultad de Teología en la que se impida el diálogo a la luz del Evangelio y dentro de la ortodoxia de la Iglesia. ¿Es acaso deseable que en una Facultad de Teología sus académicos y estudiantes deban plegarse uniformemente a una cierta línea «oficial» respecto de la comprensión de los valores evangélicos? ¿No puede ser considerada la diversidad misma un valor evangélico? ¿No es legítimo plantearse esa pregunta? El pluralismo es valioso porque «ayuda a madurar el juicio de la Iglesia» y en ello el rol de los teólogos resulta imprescindible y necesariamente interdisciplinar. Hay cuestiones que en la Iglesia deben ser investigadas «con amplia libertad» enriqueciendo el tesoro de la Palabra; la «variedad ayuda a que se manifiesten y desarrollen mejor los diversos aspectos de la inagotable riqueza del Evangelio» (Francisco, Evangelii Gaudium, 40). ¿No debería valer lo mismo, y de un modo preeminente, para una Facultad de Teología?

Tampoco podemos estar de acuerdo con lo que la desvinculación del profesor Costadoat implica de cara ahora al conjunto de esta comunidad universitaria. Como otras declaraciones sobre este mismo caso han expresado ya con claridad, lo que aquí se halla en juego es el valor de la libertad de cátedra. ¿Cabe considerar como universidad a una institución que no garantice dicha libertad? Hablamos del sentido mismo de la institución universitaria, sentido que queda en entredicho cuando un docente no cuenta con la autonomía para exponer aquello que individualmente, o en conjunto con sus colegas, considera fundado o para plantear hipótesis nuevas sobre asuntos controversiales cuando la honestidad intelectual así se lo exige. Es esta autonomía la que le permite presentar su posición con cuidado y respeto, sin ánimo de imponerla a sus estudiantes por el solo peso de su autoridad. Afectada se ve también la condición de los estudiantes mismos, pues la desvinculación de Costadoat viene a significar que ellos son considerados, en la práctica, como niños incapaces de discernir de acuerdo a su propia libertad y responsabilidad. Y de nuevo: ¿cabe llamar universidad a una institución que considera a sus estudiantes de tal modo?

Nos desconcierta, por último, que estemos hablando en este caso de precisamente aquella universidad, la nuestra, cuyo carácter público ha sido defendido resueltamente por nuestras autoridades en el debate ciudadano de los últimos tiempos. El carácter público de una institución dice directa relación con su condición pluralista. Y creemos que la pluralidad, otra idea intrínsecamente ligada con la de universidad, no puede darse únicamente entre distintas instituciones universitarias, sino también al interior de cada una de ellas.

Por todo lo anterior, rechazamos enérgicamente la desvinculación del profesor Costadoat de nuestra universidad. Nos sentimos dolidos y creemos que todo lo que hasta ahora se ha dicho no constituye una justificación suficiente para no permitirle continuar con su reconocida labor docente. Pensamos que si tal justificación no existe, lo único justo y necesario es que la medida sea revocada.

Santiago, 25 de marzo de 2015.

*Profesoras y profesores que quieran adherir a esta declaración, favor enviar un correo a declaracionuc@gmail.com con nombre completo y unidad académica a la que pretenece

Eduardo Agosin, Escuela de Ingeniería

Francisco Albornoz, Facultad de Comunicaciones

David Altman, Instituto de Ciencia Política

Margarita Alvarado, Instituto de Estética

Carlos Alvarez Soto, Facultad de Teología

Lorena Amaro, Instituto de Estética

Soledad Aravena, Facultad de Letras

Claudia Araya Silva, Escuela de Psicología

Macarena Baeza, Escuela de Teatro

Matías Bargsted, Instituto de Sociología

Antonio Bentué, Facultad de Teología

Verónica Barraza. Facultad de Artes

Carolina Becerra, Facultad de Matemáticas

Andrés Biehl, Instituto de Sociología

Wolfgang Bongers, Facultad de Letras

Andrea Botto, Facultad de Derecho

María José Brañes, Facultad de Letras

Cristina Bustamante, Facultad de Teología

Waldo Bustamante Gómez, Escuela de Arquitectura

Rodrigo Cánovas, Facultad de Letras

Karina Cárdenas Conejeros, Campus Villarrica

Alejandro Carrasco, Facultad de Educación

Luz Eugenia Cereceda,  Instituto de Sociología

Francisco Chateau Gannon, Escuela de Arquitectura

Andrea Chignoli, Facultad de Comunicaciones

Rodrigo Cienfuegos Carrasco, Escuela de Ingeniería

Valeria Cofré Vergara, Facultad de Letras

Juan Pablo Concha, Instituto de Estética

María José Contreras, Escuela de Teatro

Marcela Cornejo, Escuela de Psicología

Pablo Corro, Instituto de Estética

Fabiola Cortez-Monroy Muñoz, Escuela de Trabajo Social

María José Cot, Instituto de Historia

Felipe Court, Facultad de Ciencias Biológicas

Nicolás Cruz Barros, Instituto de Historia

Patricio Cumsille, Escuela de Psicología

Marianne Daher, Escuela de Psicología

Maria De La Paz Diaz, Facultad de Teología

Edison Diaz Moya, Campus Villarrica

Alfonso Donoso, Instituto de Ciencia Política

Claudia Drago, Facultad de Educación

Coca Duarte, Escuela de Teatro

Alejandro Durán, Escuela de Diseño

Lucrecia Enriquez, Instituto de Historia

María Constanza Errázuriz, Campus Villarrica

Olga Espinoza, Facultad de Educación

Pedro Espinosa Santander, Facultad de Teología

Eduardo Fermandois, Facultad de Filosofía

Javiera Figueroa Miralles, Facultad de Educación

Xavier Figueroa, Facultad de Ciencias Biológicas

Luis Flores, Facultad de Educación

María Inés Forray, Facultad de Química

Ricardo Fuentealba Fabio, Escuela de Arte

Daniela Fuentes Olavarría, Escuela de Enfermería

Alfredo Gaete, Campus Villarrica

José A. Gaggero, Facultad de Matemáticas

Rodrigo Galecio Alcalde, Escuela de Arte

Gonzalo Gallardo, Escuela de Psicología

Cristián Gazmuri, Instituto de Historia

Marcelo Gidi, Facultad de Teología

Horacio Gilbert Peralt, Facultad de Agronomía

Matías González Tugas, Facultad de Medicina

Carlos González Vergara, Facultad de Letras

Milena Grass, Facultad de Artes

Sebastián Gray, Escuela de Arquitectura

Margarita Greene, Escuela de Arquitectura

Andrés Grumann Sölter, Escuela de Teatro

Rodrigo A. Gutiérrez, Facultad de Ciencias Biológicas

Sergio Gutiérrez, Escuela de Ingeniería

Rebeca Guzmán, Facultad de Teología

Andres Haye, Escuela de Psicología

Pablo Henny, Facultad de Medicina

Pablo Hermansen, Escuela de Diseño

Evelyn Hugo Rojas, Facultad de Letras

Ximena Illanes, Instituto de Historia

Marta Infante, Facultad de Educación

Andrés Kalawski, Escuela de Teatro

Edmundo Kronmüller, Escuela de Psicología

Gustavo Lagos, Escuela de Ingeniería

Marcelo Lagos, Instituto de Geografía

Francisco de Lara, Facultad de Filosofía

Mauricio Lima, Facultad de Ciencias Biológicas

Maria Rosa Lissi, Escuela de Psicología

Patricio Lizama, Facultad de Letras

Camilo López Alarcón, Facultad de Química

Mauricio Lopez, Escuela de Ingenieria

Juan Pablo Luna, Instituto de Ciencia Política

Laura Luna, Campus Villarrica

Gina Macari Pucci, Facultad de Educación

Pablo A. Marquet, Facultad de Ciencias Biológicas

Sergio Martinic, Facultad de Educación

Claudia Matus, Facultad de Educación

Fransica de la Maza, Campus Villarrica

Jaime Meléndez Rojel, Facultad de Química

Susana Mendive, Facultad de Educación

Diego Mezzano Abedrapo, Facultad de Medicina

Marcelo Mirnd, Facultad de Agronomía

Lésmer Montecino, Facultad de Letras

Soledad Montes, Facultad de Letras

Cristián Morales Ossio, Instituto de Música

Germán Morales, Escuela de Psicología

Felipe Moreno, Facultad de Letras

Rodrigo Moreno del Canto, Facultad de Comunicaciones

Maureen Neckelmann, Instituto de Sociología

Fredy Núñez, Facultad de Letras

Carmen Olivari Piña, Escuela de Psicología

Juan de Dios Ortúzar, Facultad de Ingeniería

Teresa Oteiza, Facultad de Letras

Carlos Ovalle, Escuela de Ingeniería

Pablo Oyarzun, Instituto de Filosofía

Olof Page, Facultad de Filosofía

Valeria Palanza, Instituto de Ciencia Política

Guillermo de la Parra, Facultad de Medicina

Daniel Party, Instituto de Música

Rodrigo Pérez de Arce, Escuela de Arquitectura

José Pérez Correa, Escuela de Ingeniería

Cristian Pérez Muñoz, Instituto de Ciencia Política

José Pinedo Palacios, Facultad de Medicina

Carlos Portales, Escuela de Administración

Andrea Potestá, Facultad de Filosofía

Andrés Pucheu, Escuela de Psicología

Fernando Purcell, Instituto de Historia

Gerardo Pulido Mönckeberg, Escuela de Arte

Mario Quintanilla, Facultad de Educación

Beatriz Quiroz, Facultad de Letras

Deodato Radic Foschino, Facultad de Química

Cecilia Ramirez Venegas, Facultad de Educación

Rolando Rebolledo, Facultades de Ingeniería y Matemáticas

Paula Repetto, Escuela de Psicología

Carmen Reyes, Instituto de Sociología

Alfredo Riquelme Segovia, Instituto de Historia

Horacio Rivera B., Escuela de Construcción Civil

Rocío Rodríguez Ferrer, Facultad de Letras

Patricio Rodríguez-Plaza, Escuela de Teatro

Jorge Rojas Flores, Instituto de Historia

Domingo Román, Facultad de Letras

Guillermo Rosas, Facultad de Teología

Diego Rossello, Instituto de Ciencia Política

Gabriela Rubilar, Escuela de Trabajo Social

María Cecilia Ruiz, Facultad de Medicina

Rafael Sagredo, Instituto de Historia

Cristián Salas, Facultad de Química

Alvaro Salinas, Facultad de Educación

Verónica Sánchez, Facultad de Letras

Rodrigo Sandoval Díaz, Intituto de Historia/Instituto de Música

Kreti Sanhueza, Facultad de Teología

Olaya Sanfuentes, Instituto de Historia

Christian Sebastián, Escuela de Psicología

Bárbara Silva, Instituto de Historia

Eduardo Silva, Facultad de Teologia

Sergio Silva Gatica, Facultad de Teología

Marco Antonio Soto Arriaza, Facultad de Química

Eduardo Silva Stevens, Facultad de Química

Ana María Stuven, Instituto de Historia

Julieta Suárez, Instituto de Ciencia Política

Carles Tebé, Facultad de Letras

Manuel Tironi, Instituto de Sociología

Mike van Treek, Facultad de Teología

Sofía Ugarte, Programa de Antopología

Beltrán Undurraga, Instituto de Sociología

Isidora Urrutia, Instituto de Sociología

Nicolas Valenzuela Levi, Instituto de Estudios Urbanos

Jaime Valenzuela Márquez, Instituto de Historia

Matías Valenzuela, Facultad de Teología

Alejandro Vera, Instituto de Música

Fernando Verdugo, Facultad de Teología

Alexei Vergara, Escuea de Teatro

Ana María Vicuña Navarro, Facultad de Filosofía

Alvaro Videla, Escuela de Ingeniería

Eduardo Vilches, Escuela de Arte

Pablo Whipple, Instituto de Historia

María del Pilar Wiegand Cruz, Instituto de Sociología

Alejandra Wolff, Escuela de Arte

Gonzlo Yáñez, Escuela de Ingeniería

María Inés Zaldívar Ovalle, Facultad de Letras

Guillermo Zamora Poblete, Facultad de Educación

Gonzalo Zapata, Facultad de Educación

Declaración ante la huelga del Sindicato Clínica UC San Carlos y hechos ocurridos en Celebración del Día del Funcionario

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA:

La violenta interrupción del acto de celebración del día del funcionario, la mañana del viernes 1 de agosto en el Campus San Joaquín, nos parece grave, lamentable e inaceptable. Se trata de una situación en la que se han perdido las normas de respeto básico y se ha ofendido seriamente a la comunidad universitaria, incluyendo a las autoridades de la U.C. y muy especialmente a los trabajadores de ella.

Cualquier forma de violencia nos parece condenable e injustificable, dañina para la vida de una comunidad y ciega en sus posibilidades de lograr entendimiento y convivencia en un marco de respeto y justicia, que es otro nombre de la paz.

Consideramos ineludible para quienes somos académicos de esta Universidad preguntarnos dónde y por qué se originan estas formas de violencia; reflexionar sobre las responsabilidades compartidas en la generación de una escalada en un conflicto laboral que no parece haber sido conducido adecuadamente por todas las partes involucradas, plantearnos de qué manera podemos contribuir a la compresión de lo que está en juego en ese conflicto puntual y, de manera más amplia, cómo entendemos nuestra comunidad y sus formas de convivencia.

Para quienes trabajamos en la UC es una obligación moral no ser indiferentes ante lo que le sucede a otros trabajadores de esta misma universidad, hacer un esfuerzo por comprender las razones de este conflicto y por qué se ha radicalizado.

Hay muchas preguntas, demandas legítimas y urgentes que parecen no haber recibido la debida atención y que en cierto modo han sido silenciadas. La opción por la violencia y el cierre al dialogo sólo perjudica la búsqueda de un trato fraternal, solidario y justo en la solución de ese conflicto. Radicaliza posiciones sin ofrecer propuestas sólidas, perjudica e impide el desarrollo del dialogo y establece un pésimo precedente al perderse el respeto, esencial para una convivencia honesta y sincera.

La comunidad universitaria, a través de varios sindicatos, estudiantes y profesores, solidarizamos con la causa de los trabajadores de la Clínica de San Carlos y esperamos que se avance con prontitud para solucionar una prolongada huelga que angustia a más de trescientas familias de nuestra comunidad. Es propio de la vida de comunidad que se generen desacuerdos y conflictos, pero también lo es que seamos capaces de empeñarnos en solucionarlos en conjunto, con generosidad y respeto mutuo.

Junto con condenar decididamente la agresión a las autoridades y funcionarios de la UC, queremos plantear como un desafío común e ineludible una reflexión sobre la génesis de estas acciones que hemos condenado.

Es el momento de invitar a las autoridades y a los trabajadores involucrados a plantear una revisión de los dichos, los actos y las omisiones que se han dado en el desarrollo de esta huelga que se alarga preocupantemente. No es un problema de un grupo sino de todos nosotros, que conformamos un cuerpo, una comunidad que comparte valores y que desea seguir creciendo junta.

Es necesario comprender que en estos actos violentos se expresa un síntoma de la desesperación y la angustia que una huelga prolongada genera, y más aún cuando hay acusaciones de malas prácticas que desconciertan y contribuyen a que crezca la desconfianza mutua.

Esperamos que los trabajadores puedan legítimamente defender sus derechos y plantear sus puntos de vista y demandas, con garantías y sin temores, pudiendo expresarse con libertad y la confianza de quién se siente respetado y comprendido. También esperamos que las autoridades de la universidad atiendan este conflicto con prontitud y con voluntad de comprensión del conjunto de demandas que no solo tienen que ver con dinero sino con las formas de reconocimiento e integración a la vida de la universidad.

La experiencia vivida hace cerca de dos años en otro conflicto en el sector de salud parece haber enseñado poco y consideramos que en esta oportunidad no podemos dejar de hacer aprendizajes y pensar en convertir este hecho lamentable en un punto de inflexión.

Proponemos iniciar un dialogo laboral al interior de la universidad en el que participen todos los miembros de nuestra comunidad, permitiendo que se reorienten las relaciones laborales, apuntando a la recuperación de la confianza, la transparencia y el respeto mutuo. Se trata de una propuesta que se funda en la riqueza que nuestra universidad tiene en su interior, que valora la diversidad y la multiplicidad de miradas, evitándonos así el actuar reaccionando frente a coyunturas, generando políticas y prácticas que permitan una vida mejor en nuestra comunidad, fundada en los valores que la sostiene y que explicita su declaración de principios.

Académicos UC

Francisco Albornoz, Escuela de Teatro

Lorena Amaro, Instituto de Estética

Soledad Aravena, Facultad de Letras

Macarena Baeza, Escuela de Teatro

Waldo Bustamante, Escuela de Arquitectura

Javier Cancino, Escuela de Diseño

Rodrigo Cánovas, Facultad de Letras

Francisco Chateau, Escuela de Arquitectura

Mauricio Cortes, Instituto de Música

María José Cot, Instituto de Historia

Felipe Court, Facultad de Ciencias Biológicas

Rodrigo del Río, Facultad de Química

Rodrigo de la Iglesia, Facultad de Ciencias Biológicas

Alejandro Durán, Escuela de Diseño

Lucrecia Enríquez, Instituto de Historia

Eduardo Fermandois, Instituto de Filosofía

Luis Flores, Facultad de Educación

Valerio Fuenzalida, Facultad de Comunicaciones

Daniel Gallo, Escuela de Teatro

Eugenio Garcés, Facultad de Arquitectura

Sebastián Gray, Facultad de Arquitectura

Margarita Greene, Facultad de Arquitectura

Andrés Grumann, Escuela de Teatro

Rebeca Guzmán, Facultad de Teología

Cristián Hodge, Facultad de Teología

Ximena Illanes, Instituto de Historia

Maria Rosa Lissi, Escuela de Psicología

Pablo Marquet, Facultad de Ciencias Biológicas

Paula Miranda, Escuela de Trabajo Social

Juan de Dios Ortúzar, Escuela de Ingeniería

Rodrigo Pérez de Arce, Facultad de Arquitectura

Carlos Portales, Escuela de Administración

Gerardo Pulido, Escuela de Arte

Rolando Rebolledo, Facultad de Matemáticas

Alfredo Riquelme, Instituto de Historia

Horacio Rivera, Escuela de Construcción Civil

Claudio Rolle, Instituto de Historia

Gabriela Rubilar, Escuela de Trabajo Social

Cristian Salas, Facultad de Química

Olaya Sanfuentes, Instituto de Historia

Daniela Serra, Instituto de Historia

Mike van Treek, Facultad de Teología

Ignacio Villegas, Escuela de Arte

Pablo Whipple, Instituto de Historia